Allá lejos en el tiempo, cuando el periodismo era un juego y no un futuro, cuando las letras en el teclado relucían y no aparecían gastaditas como hoy, cuando la vida era otra vida, ahí, enfrente, en ese café de San Telmo estuvo sentado Bobby Flores. Era toda una aventura eso del grabador, del cassette, de las preguntas, de las respuestas. Era todo una aventura eso de aprender a escuchar, de interpretar, de reportear.
Eso. Será eso. Aprender a escuchar. Y retener palabras, momentos, historias, anécdotas. "En el peor momento de mi vida, le conté todo a un borracho de Plaza Congreso. El tipo me miró y me dijo: 'Cambiá'. Nada más que eso. Y yo cambié". Flores para la esencia de las cosas.
La palabra justa. El momento justo. El desconocido ideal. A veces el mejor gesto, la palabra deseada, el empujón esperado, nacen de quien menos se lo espere... Ese borracho. U otro. O algún alma que pasa por nuestras vidas un puñado de minutos y deja su huella por siempre. Inolvidables.
domingo, 30 de agosto de 2009
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bellísimamente verdadero
ResponderEliminarQué lindo post!
ResponderEliminarLa intesidad de esos momentos es lo que vale, no el tiempo que duren.
Besos
precioso texto :)
ResponderEliminarno cambies :)
ResponderEliminar;) me gusta lo que subis.
estamos apra sacar el verificador de palabra? perdona la intromision no, pero realmente es confuso y molesto.
ResponderEliminar:)
http://manianadesol.blogspot.com/2009/08/manianadesol.html
ResponderEliminarAlgunos habrán leído ese post reciente, otros no... La decisión es una exposición muy muy baja... Pero ante la última pregunta, se confiesa que de este lado no se tiene ni la menor idea de lo que se trata... ¿Alguna ayuda?
muy lindo post :)
ResponderEliminarbeso caballero.