miércoles, 13 de febrero de 2013

El vuelo

Escalón por escalón, tomándose del respaldo de los asientos, un señor de unos 80 años baja cada peldaño buscando su ubicación en el cine. Mira la letra de la fila, niega con la cabeza, y sigue bajando. Y un poco más. Hasta que por fin da con el asiento.
Comienzan las propagandas, y el hombre, inquieto, mira para un lado y para el otro. De repente, le dirige la palabra al señor que está sentado del otro lado del pasillo: "¿Acá dan El Vuelo?". Se tranquiliza ante la respuesta afirmativa.
Las propagandas están por terminar. El señor cruza el pasillo, siempre arrastrando una de sus piernas vencida por el correr de los años. Pasa tres o cuatro sientos y se ubica justo en el medio de la sala. Su suspiro se escucha desd evarias filas más atrás. Ahora, sí, empieza la película.

lunes, 11 de febrero de 2013

El lado luminoso de la vida

Excelsior es la palabra que elige el protagonista de El lado luminoso de la vida para encontrar la luz en los momentos malos. Dice, para llenarse de la energía positiva que pueda dejar como aprendizaje los instante indeseados de esos que abundan en la vida.
Al protagonista también le pasa que una canción le hace recordar su boda, el inicio de un matrimonio que se derrumbó por un engaño de su mujer. Esa canción lo perturba. En momentos tensos, solita empieza a sonarle en la cabeza y el muchacho se violenta. Su desafío es hacer oídos sordos a esa musiquita.
Todos tenemos una canción que nos retumba. Todos deberíamos tener un Excelsior.

domingo, 10 de febrero de 2013

The Middle.

The Middle es una serie interesante. Trata sobre la vida de una tradicional familia norteamericana de estos tiempos, con buena dosis de humor. No es excepcional, pero tiene momentos valiosos. Uno de ellos es el siguiente.
El padre se entere que una amiga de su hija hará pijamada por su cumpleaños y no la invitará. Su hija no sabe del evento. Su hija sí sabe que, por algún episodio vinculado con la mentira, le han pedido una bolsa de dormir prestada.
He aquí el problema, uno de los mayores problemas en la vida. La cumpleañera está en todo su derecho a invitar a quien sea. Eso no se discute. Pero el problema es el pedido de la colchoneta. Doble problema: la mentira y usar a la damnificada para beneficios propios.
La TV a veces es un reflejo de la vida misma. Hoy está de moda la mentira y usar a la gente, parece...

viernes, 8 de febrero de 2013

Soledad

Es errado pensar la soledad como una cuestión numérica. Alguien puede estar rodeado de decenas de personas y sentirse solo. Alguien puede estar solo y sentirse acompañado. La clave no es el otro, sino uno mismo. La soledad lleva a una mirada interior. Siempre, en cada respiro. La soledad invita al silencio, y el silencio invita a escucharse a uno mismo. Tal vez sea eso, no querer hablar con uno mismo lo que hace que muchos le teman a la soledad.
Soledad es también un hermoso nombre de mujer. Como la Libertad, como el Consuelo, cantaría Sabina. Van juntas las tres, de la mano. Soledad, Libertad y Consuelo. Moviendo sus caderas al ritmo del calor de la ciudad.

jueves, 7 de febrero de 2013

Nueva etapa

Algunos lo sabrán, otros no. Este blog ha tenido muchas etapas. Al principio, eran frases o pensamientos o anécdotas narradas al estilo manianadesol. Luego hubo cuentos. Después personajes. Ahora, señoras y señores, se vuelve a los pensamientos anecdotados... ¿Por qué? Porque sí, es la primera respuesta que se viene a la mente. Ya veces hay que seguir al porque sí, y después, con el tiempo, analizar los porqués del porque sí.
Dos amigos. Separados. Mismo tema: mentiras ajenas. Dos visiones. Uno, dolorido por pensar que estará haciendo ella con él. Con visiones de cama y la hombría lastimada. Sin darle la misma importancia al engaño a la pareja. El otro, todo lo contrario. Dolorido por el engaño en sí, por la mentira que derrumba la confianza y el pasado, dejando a un muy segundo plano los temas sexuales y el machismo.
Dos amigos. Dos visiones. El equipo de manianadesol ya votó. Quien quiera votar, escriba ahí donde dice comentarios.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Payaso Bomboncito 4: Piña va, piña viene



Si algo le sobra a Bomboncito, ese algo es espíritu de lucha. Por más que acumule fracasos, como el de la semana pasada en la escuela. Pese a la lluvia, quiso sacarle una sonrisa a los pibes del barrio. “Hola soy el monstruo Bomboncito”, gritó apareciendo de la nada a la salida de clases. Claro, los chicos vieron esa imagen del payaso mojado, con la cara manchada porque el agua le había corrido el maquillaje, y se pusieron a llorar. Un par, muertos de miedo, cruzaron la calle solos y casi los pisan. El escándalo, con carterazos varios de las madres al payaso malherido, derivó en una denuncia policial y que Bomboncito pase una noche en la comisaría.
En la celda tuvo suerte. Se salvó de una golpiza porque uno de sus seis compañeros del calabozo de dos por dos se apiadó y convenció al resto. “No vale la pena, muchachos”, le dijo al resto. “¿Pero no escuchaste el chiste pelotudo que contó?”. Bomboncito quiso animar el mal momento y sacó un as de su galera: “-¡Hola! ¿Hablo con el 55565432?”. “-No, pero espere, lo voy a buscar a su celda”. Se salvó porque el fin del mundo no existe, pero los milagros sí.
Pero, está claro, Bomboncito tiene espíritu de lucha. Por eso ideó un plan infalible: ir a un baile de disfraces de fin de año. Total, el ya tenía la vestimenta y el maquillaje. Sólo tenía que hacer reir. Y hasta tal vez de rebote ligaba algún beso robado. Es que para apaciguar el dolor, el mejor analgésico son los besos robados y las sábanas revueltas.
Se puso su mejor perfume, el desodorante de la propaganda (“si tengo éxito voy y le compró todo el stock al chino”, pensó) y, por las dudas, en un bolsillo, una caja de preservativos. Entró al salón y miró: sobresalían Shrek, Tarzán, Barney, Batman y Gatúbela, un cura con un muñeco de un nene a su lado, un hada, una marinerita, y una Caperucita roja radiante, hermosa, con el pelo largo y las tetas bien grandes, como le gustan a Bomboncito. Y un payaso… ¡¡¡UN PAYASO!!!
-¿Qué hacés acá?, lo increpó Bomboncito.
-Soy el payaso cordobés ivos. Y vine a esta fiesta a levantar guasas. ¿Y vos?
-No hay espacio para los dos.
-Bueno, andate, yo llegué primero. ¿Y vos?
-Yo llegué segundo, pero yo soy el famoso payaso Bomboncito. Y no me digás ¡Y vos! Me revienta que me digan eso!
-Yo en Córdoba hago shows en las plazas para 100 personas. ¿Y vos?
-No importa, yo tengo mejores chistes. Seguro. Escucha: "-Un carbón le dice a otro: ¡te invito a un asado!  "Dale, me prendo!".
-No, guaso. Ese es muy malo. Así no se hace. Mejor este: "Hola Caperucita, te voy a dar un beso donde nadie nunca te lo ha dado!". Y la guasa contesta: "Bueno lobo, ¿Será en la canasta?". Ese es bueno… ¿Y vos?
Justo en ese momento la caperucita de pelo largo y tetas muy grandes pasaba detrás de los dos payasos. “Que buen chiste cordobés”, le dijo y le dio suave e irresistible beso en la comisura de los labios. “Espera, mirá, yo hago figuras con globos”, atacó Bomboncito. Sacó un profiláctico del bolsillo, lo infló, dijo “un consolador” y lanzó su grito de guerra: “Cha chaaan”. Caperucita lo miró con desprecio y le dio un largo beso de lengua a ivos, el payaso cordobés. “Me voy con ella. ¿Y vos?”.
Fueron dos trompadas a la cara del cordobés y una semana en prisión. Ese tiempo le sirvió para pensar mucha sobre su vida. Para, pese a todo, soñar cada noche con la Caperucita que seguro estará en brazos de otros. Y para entender que los chistes de presos, a los presos no les gustan. Lo entendió después de decir: “Están dos presos en la cárcel y uno le pregunta al otro: “Porque estas aquí”. Y el otro le responde: “Porque no me dejan salir”. Esta vez no hubo nada que hacer: se ligó otro puñetazo en su cara maquillada por los golpes de la vida.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Bomboncito 3: Encarcelado

Había una vez un payaso llamado Bomboncito que nació en la cabeza de un narrador de alcantarillas. Tenía mil días por vivir, mil sonrisas que entregar, mil historias que contar. Y ahí estaba Bomboncito, yendo de una neurona a otra, imaginando escenas, soñando actuaciones. Siendo feliz a su manera dentro de este calabozo a modo de cráneo.
Como en tantos cuentos reales o ficticios, la trama ha llegado a un nudo que cuesta desenredar. Blanco creativo, que le dicen. ¿Demasiado rápido ya que sólo van dos capítulos? Es posible. Pero así están las cosas para el payaso Bomboncito. Quiere ser libre y traspasar monitores, pero no hay dedos que tipeen sus aventuras de héroe frágil y acovachado. Y sacar sonrisas tontas con chistes bobos. Como aquel que pregunta quien es el hombre más calmo del mundo, y se responde el hijo de Suiperman, porque es supermansito...
Al fin de cuentas, como decía aquella vieja canción, todos somos héroes anónimos, guerreros en este lugar. Peleando con el corazón...