Un par de llaves descansa en el escritorio. Una voz amiga ve la escena y sugiere: "¡Qué kilombos de llaves!". No hacen falta las palabras: sonrisa y profundo abrazo, de esos que hablan por sí solos.
Las llaves tienen vida propia. No son unos simple metales con distintas formas. Son historias. Son pasados y son presentes. Son ilusiones a futuro. Son capaces de cerrar dolores y abrir espacios. Son mucho más que un bulto en el bolsillo. Son un hueco en el corazón.
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3 comentarios:
A veces hay que cerrar puertas, y tirar las llaves, así hacemos lugar para nuevas llaves, y nuevas puertas.
Besos
loco me mataste con la última frase
Yo siempre digo que si no hay una puerta, siempre se abre una ventana.... siempre.
Y cuando termine de leer lo que escribiste me vino una cancion de Fito:
"Nadie puede y nadie debe vivir sin amor, una llave por una llave y esa llave es mi amor, una llave por otra llave y esa llave es tu amor"
Besos
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